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Podemos decir, en cuanto a sus características psíquicas, que se trata de una raza inteligente, aunque no en exceso, ya que actúa de forma sistemática y, en la mayoría de los casos carece de iniciativa propia. Esto se debe, fundamentalmente, a que conserva un carácter muy infantil a lo largo de toda su vida; es en definitiva un eterno cachorro que se toma las tareas de adiestramiento como un divertido juego. No obstante, una vez educado parece que adquiere cierta madurez.
El Boxer es un fiel compañero que ama y tolera enormemente a los niños y además es un perfecto guardián.
Tiene tendencia a babear, la acentuada deformación de la cara predispone a algunos ejemplares a una salivación anormal, aunque no se puede decir que este defecto sea una característica general de toda la raza, ya que existen ejemplares que han logrado corregir la tendencia a babear. Los cuidados que require el Boxer no son muy exigentes, sólo es necesario que su dueño sepa ser cariñoso y severo a la vez, de tal forma que pueda ir enderezando su eterno carácter infantil y enseñándole, desde cachorro, a dominar sus impulsos agresivos; impulsos que sólo se mostrarán cuando sospeche que algún miembro de su "familia" corre peligro. .
Su relación con sus congéneres no se puede decir que sea muy buena. Sus rasgos infantiles molestan a las otras razas, que no comprenden como siendo adulto se comporte como un cachorro, levantando sus patas delanteras y lanzándolas sin reparo contra la cabeza del contrario.
Si no se pone remedio, educándole con firmeza, identificará los desdenes de los otros perros como una invitación a pelear. El Boxer necesita un paseo diario de aproximadamente una hora y media. Su alimentación debe ser rica en fibra y calcio, limitando las grasas y proteínas. Entre las enfermadades que padece la raza tenemos, problemas de la columna durante la vejez. Es una de las razas más propensas a desarrollar diferentes tipos de cáncer. También muestra cierta predisposición a las alergias y, a partir de los ocho años, displasia de la articulación en las caderas. Su promedio de vida es de trece años. |